
Superando su ansiedad, su nerviosismo inicial, el argentino desplegó lo mejor de si, incluso cuando era superado en el juego por su rival. Lo hizo desarrollando un buen tenis pero también con una alta dosis de coraje y entrega, indispensables en "batallas" como estas. En definitiva, Del Potro dejó todo.
Del Potro se abrazó a la gloria, esa que soñó desde pibe en Tandil. La historia le reservará varias páginas dentro de las gestas del deporte nacional y un lugar indeleble en el corazón de los argentinos. Su talento y juventud seguramente le darán la oportunidad de ser cada vez más grande. Como para que el fútbol lo tome como ejemplo: cuando hay "hambre", nada es imposible.
2 comentarios:
grossez total, por lo menos, se puede salvar el año con lo de del Potro
Del Potro se lo merece hizo un partidazo y este jugador nos va a dar todavía muchas victorias. Además hablando egoistamente, el hecho de que ganara del Potro hace que la ventaja de Federer hacia Nadal no sea tan grande
Saludos
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