B NACIONAL: ATLÉTICO TUCUMÁN 2 RIVER 4

River le ganó bien por 4-2 a Atlético Tucumán como visitante por la fecha 33º de la B Nacional pero había empezado mal en el resultado y en el trámite y pudo recuperarse con creces, con actitud y un rendimiento acorde al que sus nombres dictan, sufriendo menos aunque sin dejar de padecer totalmente este ítem, como ya se hizo costumbre.

Desde el inicio no se vio una buena versión de River. El equipo asomaba impreciso, con problemas en la marca principalmente por el lado de Juan Manuel Díaz y dificultades para recuperar la pelota ante un rival que parecía decidido a llevárselo por delante, lejos de los adversarios que suelen cederle la iniciativa a los de Almeyda. El rápido 1-0 en favor de los locales agravó los malos síntomas y los de Nuñez se encontraban ante una prueba de fuego de cara al futuro del encuentro y del torneo.


Los tucumanos no aprovecharon su buen momento inicial y la ventaja y empezaron a decaer en rendimiento. A la par River comenzó a adueñarse de la pelota y pese a que carecía de profundidad, ganó metros en terreno adversario. Con paciencia hilvanó algunas buenas jugadas colectivas que morían en los últimos metros pero que serían un presagio de la solución a los problemas. Porque así, tocando, buscando espacios sin forzarlos, el Millonario encontró la igualdad en los pies del Maestrico González y rápidamente el desnivel por un penal que Trezeguet cambió por gol.

Con la tranquilidad del resultado, River hizo una buena segunda parte. Manejó lo tiempos, jugó en equipo y Atlético no tuvo reacción como para complicarlo. Trezeguet anotó el tercero con una gran definición tras una excelente jugada individual del Chori Domínguez y definió el partido pese a algún momento de zozobra tras el descuento de Barone que quedó en la nada tras el definitivo tanto de Carlos Sánchez (golazo desde afuera del área).


El tiempo dirá si el de anoche fue un triunfo más pero parece una victoria que suele marcar el andar de un equipo en un torneo, más si se trata de la recta final. Porque cuando te encontrás perdiendo a los 7 minutos de juego, como visitante, en un campo difícil, no hacés pie y empiezan a jugar los nervios y la presión y lográs darle un vuelco al partido con paciencia, apariciones individuales decisivas y buenas asociaciones colectivas, todo indica que tenés los méritos suficientes como para pelear arriba y avisarle a futuros rivales que si no te dan el golpe de gracia va a ser difícil bajarte. Claro que con River...con River nunca se sabe.

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