
Ni hablar del deplorable estado del campo de juego. El multitudinario recital de La Renga del pasado 16 de diciembre dejó sus huellas. Y les puedo asegurar que mejoró considerablemente desde esa fecha a la actualidad. Imagínense como estaría.
Todo esto sumado al paupérrimo partido de fútbol me llevaron a una conclusión: el fútbol de verano debe ser uno de los espectáculos más caros y aburridos que se pueden desarrollar en el verano marplatense. Es verdad que anoche era el primer encuentro, que los jugadores sufren el rigor de la temporada (?), que el campo no ayudó; pero de ahí a que Campagnuolo y Ustari tarden una eternidad en realizar un saque de arco promediando el primer tiempo es demasiado.
Quiero aclarar que soy marplatense. Porque muchos acá ven fantasmas. Creen que hay una conspiración contra esta ciudad y que siempre se destaca lo peor por sobre lo mucho bueno que hay. Es real que muchas veces es así pero son, a mi entender, otra manera respetable de ver las cosas. Lo concreto es que el Torneo de Verano es tan clásico como que sus partidos son horribles. Ojalá cambie.
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